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Una vez lograda la adaptación al medio acuático, los chicos se sienten tranquilos y confiados en el agua, comenzando el camino hacia el desarrollo de los estilos de nado.
En esta segunda etapa, los objetivos a lograr son, entre otros: que el niño inicie el nado subacuático, que logre control respiratorio, que se zambulla de cabeza en la parte profunda y que logre una correcta posición hidrodinámica del cuerpo. |
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